La psilocibina ha despertado un creciente interés en la comunidad científica por sus efectos sobre la percepción, las emociones y la actividad cerebral. Pero ¿qué ocurre realmente en el cerebro cuando una persona consume psilocibina?
Aunque todavía existen muchas preguntas por responder, las investigaciones de las últimas décadas han comenzado a ofrecer algunas pistas fascinantes.
Primero: la psilocibina se transforma en psilocina
Cuando la psilocibina entra al organismo, se transforma rápidamente en psilocina, que es la molécula responsable de gran parte de sus efectos.
La psilocina tiene una estructura que le permite interactuar con el sistema de la serotonina, uno de los sistemas de comunicación química del cerebro.
La serotonina participa en múltiples procesos, entre ellos el estado de ánimo, la percepción, el sueño y diferentes funciones cognitivas.
El receptor 5-HT2A: una de las principales piezas del rompecabezas
Uno de los principales mecanismos estudiados es la interacción de la psilocina con un receptor de serotonina llamado 5-HT2A.
Estos receptores se encuentran en diferentes regiones del cerebro, especialmente en áreas de la corteza relacionadas con procesos complejos como la percepción y la cognición.
Al activar estos receptores, la psilocina puede modificar temporalmente la manera en que distintas regiones del cerebro procesan y comparten información.
Dicho de manera sencilla: algunos patrones habituales de comunicación cerebral pueden cambiar temporalmente.
El cerebro puede volverse temporalmente más flexible
Nuestro cerebro desarrolla patrones de actividad relativamente estables. Estos patrones son fundamentales para funcionar en la vida cotidiana, pero algunos investigadores estudian si ciertos patrones excesivamente rígidos podrían estar relacionados con determinadas condiciones de salud mental.
Los estudios de neuroimagen sugieren que, durante los efectos de la psilocibina, puede producirse una reorganización temporal de la comunicación entre distintas redes cerebrales.
Regiones que habitualmente mantienen patrones de comunicación más definidos pueden interactuar de maneras diferentes.
Una forma sencilla de imaginarlo es pensar en una ciudad.
Normalmente, el tráfico sigue rutas conocidas y utiliza las mismas avenidas. Bajo los efectos de la psilocibina, algunas de esas rutas habituales pueden cambiar temporalmente y pueden aparecer nuevas formas de comunicación entre distintas zonas.
Esto no significa que el cerebro se “reinicie” ni que se creen automáticamente nuevas conexiones permanentes. Es una metáfora útil para comprender por qué los científicos hablan de una posible mayor flexibilidad cerebral temporal.
¿Qué ocurre con la llamada “red neuronal por defecto”?
Una de las redes cerebrales más estudiadas en la investigación con psicodélicos es la red neuronal por defecto, conocida en inglés como *Default Mode Network*.
Esta red está relacionada con procesos como:
* La reflexión sobre nosotros mismos.
* Los recuerdos autobiográficos.
* El pensamiento sobre el pasado y el futuro.
* La construcción de nuestra narrativa personal.
Algunos estudios han observado cambios temporales en la actividad y organización de esta red después de la administración de psilocibina.
Los investigadores estudian si estos cambios podrían estar relacionados con experiencias como una percepción diferente de uno mismo, una menor rigidez de ciertos patrones de pensamiento o nuevas perspectivas sobre experiencias personales.
Sin embargo, la relación entre la actividad cerebral y la experiencia subjetiva es compleja y continúa siendo investigada.
¿Y la neuroplasticidad?
Probablemente hayas escuchado que la psilocibina “genera nuevas conexiones neuronales”.
La realidad científica es más compleja.
Estudios preclínicos, especialmente en modelos animales y celulares, sugieren que los psicodélicos pueden favorecer procesos relacionados con la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad del sistema nervioso para modificar algunas de sus conexiones y adaptarse.
Sin embargo, esto no significa que consumir psilocibina automáticamente “repare” o “reprograme” el cerebro humano.
Actualmente se investiga cómo estos posibles cambios biológicos podrían relacionarse con los efectos psicológicos y terapéuticos observados en algunos estudios clínicos.
¿Por qué esto interesa a la investigación sobre depresión?
Algunas teorías científicas proponen que ciertos trastornos, como la depresión, pueden estar asociados en parte con patrones de pensamiento y actividad cerebral excesivamente rígidos.
Pensamientos negativos repetitivos y determinadas formas de interpretar las experiencias pueden convertirse en patrones difíciles de modificar.
Una de las hipótesis actuales es que la psilocibina, administrada en condiciones clínicas controladas, podría crear temporalmente un estado de mayor flexibilidad psicológica y cerebral.
Ese periodo podría permitir que algunas personas observen pensamientos, emociones y experiencias desde perspectivas diferentes.
¿Significa esto que la psilocibina “cura” el cerebro?
No.
El cerebro es mucho más complejo y la investigación científica todavía está tratando de comprender los mecanismos exactos involucrados.
Los resultados obtenidos hasta ahora son prometedores, especialmente en áreas como la depresión, pero todavía existen preguntas importantes sobre la duración de los efectos, las diferencias individuales y los posibles riesgos.
¿Y qué ocurre con las microdosis?
Es importante hacer una distinción.
Gran parte de los estudios que han permitido observar cambios importantes en la actividad cerebral han utilizado dosis perceptibles de psilocibina administradas en contextos de investigación.
Una nueva ventana para estudiar el cerebro
Quizá uno de los aspectos más interesantes de la investigación con psilocibina es que no solamente está ayudando a estudiar una sustancia.
También está ofreciendo nuevas herramientas para comprender cómo el cerebro construye nuestra percepción, nuestra identidad y nuestros patrones de pensamiento.
La ciencia todavía tiene muchas preguntas por responder.
Pero cada nuevo estudio nos permite observar con mayor detalle algo extraordinariamente complejo: la capacidad del cerebro humano para cambiar, adaptarse y experimentar el mundo de maneras diferentes.
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